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Una tienda premium que abrió el día prometido y vende a todo el Reino Unido

Cliente
TrueShades
Sector
Extensiones de cabello premium, venta al público y a salones
Dónde
Reino Unido
Con qué se construyó
EcommerceCarga de precios por scriptCalculadora de socios a medidaCatálogo de producto
Precios cargados y verificados en el catálogo, ninguno escrito a mano
+500
Variantes pedibles desde el primer día, todas fabricadas bajo pedido
564
Alcance de envío el día de apertura, con el plazo escrito donde el cliente paga
Todo el país
Precios de mayorista legibles en el código de la página pública
0

TrueShades abrió su tienda el día que se había comprometido, con el catálogo entero pedible, más de 500 precios cargados y verificados, y envío a todo el Reino Unido.

Portada de trueshades.co.uk: navegación, el titular "Find Your True Shade", el texto de marca y los botones para comprar y para asociarse

La tienda en vivo, en trueshades.co.uk.

El resultado

Una tienda que cobra lo que vale su producto, a cualquiera del país, desde el día que se comprometió a abrir.

Lo difícil de una fecha de lanzamiento no es la fecha. Es que ese día todo tiene que estar correcto a la vez: cada variante con su precio, cada precio en su lista, cada producto pedible aunque no haya nada en el almacén, y un método de entrega que acepte a un cliente que vive a trescientos kilómetros. Ahí es donde entramos.

El punto de partida

TrueShades es una marca británica de extensiones de cabello premium que vende por dos vías a la vez: al público, a precio de venta, y a salones asociados, a precio de mayorista. Dos catálogos, dos listas de precios, un mismo sitio.

Tenían lo que suele costar más: marca, fotografía, una historia propia y una fecha. Lo que faltaba era la capa comercial que convierte todo eso en una tienda que puede cobrar.

Lo que había que resolver antes de abrir

  • Cientos de variantes esperando su precio. Cada producto, por cada largo, por cada rango de tono, y cada una con dos precios distintos según si la mira el público o un socio. Las cifras vivían en dos hojas de cálculo, no en la tienda.
  • Un catálogo sin existencias que aun así tenía que poder pedirse. El lanzamiento era de fabricación bajo pedido: nada en stock, todo comprable.
  • Sin método de envío configurado todavía. La tienda solo podía entregar en el local, así que un cliente que no pensara ir a recogerlo no habría podido terminar la compra.
  • Una calculadora de socios que tenía que vivir en una página pública. El argumento para un salón necesita números de mayorista, y esa página la puede abrir cualquiera.
  • La carta de tonos, repartida entre fichas de producto. No existía en ningún sitio donde un cliente pudiera consultarla entera.

Qué construimos

1. Los precios entran por script, no a mano

Conectamos la carga de precios a la API de la tienda y la ejecutamos desde las listas oficiales del cliente. Más de 500 precios escritos y después verificados leyendo la tienda de vuelta, no confiando en que la escritura funcionó. Resultado comprobado el día de la apertura: ninguna variante quedó sin precio, y ninguna por debajo de £25.

Tres reglas que pusimos en ese proceso, y que son la diferencia entre automatizar y romper:

  • Simulacro por defecto. El script no escribe nada salvo que se le pida explícitamente. Se puede ver el cambio completo antes de aplicarlo.
  • Copia del catálogo antes de cada clase de cambio. No hay deshacer en esa plataforma. Las copias son el deshacer.
  • Suelo de seguridad. Los tonos cuya clasificación de precio todavía no estaba confirmada quedaron en el precio más alto de su producto, nunca en el más bajo. Una tienda sobrevive a cobrar de más un día y corregirlo. Cobrar de menos ya no se recupera.

2. Una calculadora para los salones asociados

El argumento de venta a un salón no es el catálogo, es cuánto va a ganar. Así que también construimos una calculadora de socios, integrada en el sitio: el salón introduce cómo trabaja y ve la ganancia que le dejaría asociarse, al mes y al año.

Lo que sí vale la pena contar es qué hicimos con sus precios. La calculadora necesita precios de mayorista para calcular, y la página donde vive es pública. Ocultarlos con estilos no sirve, porque ocultar no es quitar: siguen llegando al navegador de cualquiera. Así que la versión pública no los lleva. Se genera desde el mismo archivo fuente y envía solo la ganancia por paquete, de manera que el resultado que ve el salón es idéntico sin que ningún coste real viaje a la página.

3. Un catálogo hecho a medida que se puede pedir igual

La plataforma no tiene un interruptor de "pedido pendiente", así que la única forma de que un producto sin existencias siga siendo comprable es marcar cada variante como disponible sin límite. Una sola variante olvidada aparece como agotada, y esa venta se pierde.

Dejamos las 564 variantes en ese estado, confirmado por tres vías distintas: la API de inventario, una lectura independiente del catálogo y la página de producto en vivo. Y una misma nota, idéntica en las diez fichas visibles, explicando el plazo de fabricación con las palabras que eligió el cliente.

4. Envío, la pieza que decidía si la tienda podía vender fuera del local

Creamos dos opciones de envío a domicilio, con cobertura de todo el país, en tarifa plana. La plataforma es explícita en ese panel: un país que no está cubierto por ninguna opción de envío no se acepta al pagar. Configurarlo es lo que abre la tienda al resto del Reino Unido.

La decisión que importa: se eligió tarifa plana y no tarifa calculada por transportista. La razón no es el precio, es el texto. En tarifa plana, el nombre de la opción es lo que lee el cliente al pagar, así que el plazo de fabricación queda escrito justo donde el cliente decide comprar. En tarifa calculada, ese nombre es interno y el cliente ve el nombre del servicio del transportista. La misma tarifa, pero sin poder avisar el plazo en el momento exacto en que hay que avisarlo.

5. Una carta de tonos que se puede consultar

Construimos la carta completa de tonos como página de referencia: cada tono con su código, su nombre y en qué métodos está disponible, ordenada de oscuro a claro. Se genera desde el catálogo real, así que no puede desincronizarse con lo que la tienda vende.

Cubre 28 de los 35 tonos que se venden. Los siete que faltan no tienen fotografía todavía, así que la carta los omite en vez de mostrarlos en blanco. Cuando lleguen las fotos, se regenera sola.

Decisiones que vale la pena entender

DecisiónAlternativa descartadaRazón
Generar una versión pública sin preciosOcultar los precios con estilosOcultar no es quitar. El dato sigue llegando al navegador de cualquiera
Cargar precios por script contra la APIEntrada manual o importación por hoja de cálculoCientos de variantes con dos precios cada una. A mano es un error garantizado, y la importación por hoja no es fiable en variantes
Precio más alto en los tonos sin clasificarPrecio más bajo mientras se confirmabaCobrar de más se corrige al día siguiente. Cobrar de menos, no
Tarifa de envío planaTarifa calculada por transportistaSolo en tarifa plana el cliente lee el plazo de fabricación en el momento de pagar
Un solo método de pago para las dos tiendasDos sitios separados para separar los métodosLa plataforma tiene un único procesador por sitio. Separarlo obligaba a una segunda suscripción y a cargar cada producto y cada precio dos veces
La calculadora vive dentro del sitio del clienteLa calculadora servida desde nuestro hostingUna web publicada no debería depender de que un despliegue nuestro siga en pie

Qué no medimos

Esto importa tanto como lo anterior.

No tenemos datos de ventas que reportar. La tienda abrió hace una semana y todo su catálogo es fabricación bajo pedido, así que cualquier cifra de facturación que pusiéramos aquí sería una promesa disfrazada de dato.

Lo que sí es comprobable, y lo es hoy, es el estado de la tienda: las 564 variantes pedibles, cada precio cargado y verificado leyendo la tienda de vuelta, envío a todo el país con el plazo visible al pagar, y ningún precio de mayorista viajando a una página pública.

Tampoco medimos cuánto vale haber cerrado esa última exposición. No se puede: es un riesgo que dejó de existir, no un número que suba.

Estado actual

  • Tienda abierta en la fecha comprometida, con pedidos activos, en trueshades.co.uk.
  • 564 variantes pedibles, todas con su precio.
  • Dos listas de precios vivas: venta al público y mayorista para socios.
  • Calculadora de socios integrada, revisada y aprobada por el cliente.
  • Envío a todo el país configurado, con el plazo visible al pagar.
  • Carta de tonos construida y publicada.
  • Pagos conectados, incluido pago aplazado.

Pendientes conscientes, dejados por decisión y no por olvido: el reparto entre producto en existencias y producto por encargo cuando llegue la primera producción, la retirada de la recogida en local una vez se pruebe un pedido real de punta a punta, y la ficha gratuita en el buscador, que es el punto de visibilidad más rentable que le queda pendiente al negocio.

Qué de esto sirve para otro negocio

Si vendes en línea, hay tres preguntas de este caso que puedes responder hoy sobre tu propia tienda:

  1. ¿Cuánto tardarías en cambiar el precio de todo tu catálogo? Si la respuesta es una tarde de trabajo manual, la tienda no se está actualizando cuando debería, sino cuando alguien tiene tiempo.
  2. ¿Puede comprar alguien que no vive en tu ciudad? Una tienda sin la opción de envío correcta rechaza la compra en el último paso, en silencio.
  3. ¿Qué precios llegan al navegador de un visitante que no debería verlos? Si tienes precios de mayorista, de socio o de coste en una página pública, ocultarlos con estilos no los quita de ahí.

Publicado con el permiso de TrueShades.

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